D’oh!
Es increíble como alguien puede llegar a romper tu corazón y puedes seguir amándole con cada uno de los pedacitos; Con cada uno de ellos, hasta con el más pequeño, y así me siento hoy, pequeño, insignificante al darlo todo y no obtener respuesta.
El solo ver tu rostro desde una distancia suficiente para inspirarme, me da alegría y fuerzas para seguir viviendo y para continuar escribiendo en este cuaderno de alegrías y tristezas… Siento ambas emociones cuando pienso en ti, y mi mano empieza a moverse como la mente lo ordena… Una letra tras otra salen las frases que componen este texto, frases que quieren salir, dejar la tinta y volverse realidad, si tan solo unas cuantas se hicieran realidad, solo dos aunque sea, quedaría tranquilo para ya no escribir tristeza en este cuaderno, tristeza que me invade cuando no estoy junto a ti…
Dullahan



Dullahan…
Para realmente saber cuándo se es feliz, hay que encarnar la tristeza desde lo más banal hasta la medula espinal…
Sólo se es feliz cuando se sabe que no se está triste, cuando aprendemos a ver en cada cosa, por insignificante que parezca, una muestra de alegría…por eso te digo: que de cada momento, tan efímero o trascendental que parezca, aprende a sacar una buena tajada. Tomá lo bueno y pensá en positivo…así el mundo parezca estallar en contra tuya.
¡No te dejés de la tristeza, por abrumadora que parezca!